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Abstract: . . . (“El Príncipe”, capítulo II). Y después de esta cita no hay más que decir que bien pudiera ser que las dificultades presentadas aquí no están más que en la imaginación del autor, y que la realidad futura sea mucho más fácil, bien por que el petróleo vaya a durar mucho más de lo que se dice, o bien porque toque la lotería en forma de milagro tecnológico que rompa la ley de los rendimientos decrecientes (léase que de una vez acierten los chicos de la fusión nuclear, o los de las células solares de tercera generación, o...). ¡Ojalá sea así! . . . . . . actuales), y además se incluye un 20 % de impuestos (hoy son más del 60 %), y otro tanto de operación y mantenimiento (operarios de las estaciones de servicio, etc.), el coste de la energía sería equivalente a 3,8 euros por litro de gasolina. O sea, posible pero muy caro. Ahora viene la pregunta de ¿por qué insistir en la tecnología fotovoltaica cuando hay otras, como la eólica, que son más baratas? La respuesta tiene que ver con la cantidad de energía disponible a la entrada de los correspondientes sistemas energéticos, es decir, con el tamaño de la flecha amarilla de la izquierda de las figuras 1 . . . . . . POR QUÉ NO CONSIGO SOÑAR CON EL HIDRÓGENO SOLAR Eduardo Lorenzo Instituto de Energía Solar Universidad Politécnica de Madrid Introducción A lo largo de su historia, los humanos hemos desarrollado una amplia diversidad de tecnologías para procurarnos energía. La sucesión de estas tecnologías es vista por muchos . . . . . . POR QUÉ NO CONSIGO SOÑAR CON EL HIDRÓGENO SOLAR Eduardo Lorenzo Instituto de Energía Solar Universidad Politécnica de Madrid Introducción A lo largo de su historia, los humanos hemos desarrollado una amplia diversidad de tecnologías para procurarnos energía. La sucesión de estas tecnologías es vista por muchos como un . . . . . . acostumbrados al linaje de su príncipe la dificultad de conservarlos es bastante menor que en el caso de los nuevos, puesto que es suficiente con respetar el orden de sus antepasados y, por lo demás, adaptarse a los acontecimientos; de esta forma, si el príncipe en cuestión es de una habilidad normal, conservará siempre su Estado...” (“El Príncipe”, capítulo II). Y después de esta cita no hay más que decir que bien pudiera ser que las dificultades presentadas aquí no están más que en la imaginación del autor, y que la realidad futura sea mucho más fácil, bien por que el petróleo vaya a durar mucho . . . --3000,5,300,2715,37341
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